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| Conservación en el hogar |
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Los abanicos
pueden ser conservado abiertos o cerrados. En importante
conocer los pros y los contras de cada una de las opciones
para lograr una máxima duración posible
de los mismos.
En el caso de conservar el abierto, una de las opciones
más aconsejadas es hacerlo dentro de un marco,
el cual ha de estar realizado con materiales no ácidos.
Algunos maestros conservadores de abanicos dejan un
minúsculo agujero entre el forro del bastidor
y el marco para permitir el paso de aire del exterior,
mientras que otros se decantan por sellar el marco herméticamente.
Lo más sabio es tener en cuenta los materiales
con los que el abanico a conservar está realizado,
ya que algunos tipos de países (tela del abanico)
necesitan aire "fresco" para conservarse en
perfecto estado, tal es el caso de la seda, material
que en un marco sellado puede desintegrarse más
rápidamente.
Otra forma de conservar los abanicos abiertos es exhibiéndolos
en soportes creados para tal efecto. Fabricados en diversos
materiales, madera, plástico o metal, no ofrecen
protección alguna dejando al abanico a merced
de toda clase de posibles agresiones, tales como humedad,
insectos, polvo, suciedad y las mismas manos, entre
otras. Le aconsejamos que si esta forma de conservación
es la elegida por vd, trate de exponerlos alejados de
la luz directa del sol, de lugares de paso donde involuntariamente
podrían ser golpeados y evitando zonas donde
exista una gran humedad o temperaturas elevadas.
Si se opta por conservar el abanico cerrado es importante
el plegarlo cuidadosamente, evitando el uso de cintas
adhesivas (ya que al despegarse podrían causar
problemas en la decoración del varillaje o simplemente
dejar restos de adhesivo) o gomas ya que a largo plazo
pueden adherirse al abanico. Es una buen idea el envolverlo
con papel no ácido y conservarlo en lugares como
los descritos en el apartado anterior. Guardarlo en
un cajón suele re una opción habitual.
Si lo hace y debe protegerlo contra insectos se sugiere
que no utilice las bolas anti polilla ya que pueden
desprender gases nocivos para el abanico. Una alternativa
es utilizar una pequeña bolsa de virutas de cedro.
Como último consejo, tómese la molestia
de al menos una vez al año sacar el abanico para
airearlo y evaluar su estado de conservación.
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| Lo más
sabio es tener en cuenta los materiales con los que
el abanico a conservar está realizado. |
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| Algunos
tipos de telas del abanico necesitan aire "fresco"
para conservarse en perfecto estado. |
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| Si se opta
por conservar el abanico cerrado es importante el plegarlo
cuidadosamente, evitando el uso de cintas adhesivas. |
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